
Dos o cuatro ruedas serán un medio indispensable si quieren visitar zonas diferentes de Sicilia y sitios arqueológicos, que en muchos casos se encuentran en posiciones aisladas y mal servidas por los servicios públicos.
En ciudades como Palermo, Mesina, Catania dejarán de buena gana el coche en algún garaje custodiado y se evitarán bastante estrés como conductor.
En cambio el resto de la isla se recorre bastante bien: el litoral tirrénico es conectado desde Mesina a Trapani por la A20 (con peaje) hasta Buonfornello, a la altura del sitio arqueológico de Imera, por la A19 desde aquí hasta Palermo y por la A29 desde Palermo a Trapani/Mazara del Vallo (ambas sin peaje); desde Mesina la A18 (con peaje) llega hasta Catania, desde donde tiene comienzo la A19 que atraviesa el interior vía Enna y remonta hacia Noroeste hasta Buonfornello. Además está en construcción un nuevo tramo de autopista que conectará Siracusa con Gela.
Otras arterias importantes son la carretera estatal que conecta Trapani con Siracusa a lo largo de la costa meridional, la estatal 417 desde Catania a Gela y la estatal 189 Palermo-Agrigento, que permiten de cubrir las largas distancias en tiempos razonables.
A lo largo de las carreteras de montaña y de algunas del interior rural a veces los tiempos se alargan bastante incluso sobre las breves distancias por la tortuosidad de las carreteras.
Así como un poquito en toda Italia, desafortunadamente también en Sicilia muchos conductores conducen de manera azarosa así que señalización y limitaciones de velocidad sobre las carreteras de fluencia rápida acaban de ser un puro adorno. Entonces también aquí vale siempre y en todo sitio la regla de la prudencia.
En las ciudades eviten dejar su coche en sectores donde no sean indicadas de manera clara las líneas de aparcamiento (no obstante las luchas de muchos ciudadanos palermitanos, cataneses, mesineses, los guardacoches abusivos son una raza todo excepto que extinguida); en alternativa pueden dejarlo en un aparcamiento al cubierto.